5/04/2009

The rewinding game













Bajan sordos los muertos desde mi hombros hasta el techo

Vienen húmedos y fríos como piedras de río

Piden sal sobre sus labios, calor sobre sus pechos podridos

No temen, no esperan, no duermen.

Me rodean sus peticiones como alambres enmohecidos

Y se quiebran mis rodillas crujiendo como pan seco

Tengo el ojo nublado. La lágrima cuajada.

Sus dedos huecos pisan mi cara

No hablo.

No temo.

No espero.

No duermo.



Lei 05/04/09

0 Comments:

Post a Comment

<< Home